Los misterios de la biología empiezan en los mismos títulos de los tratados de los susodichos misterios. Al final de éste que se refiere a las moscas verdes, mi querido lector, no sólo comprenderá sino que además suscribirá tal afirmación.
Andaba nuestro protagonista sentado en el sofá de su salón con una cerveza fría en la mano, mando a distancia en la otra y co
n los otros quince restantes en el radio de acción de su brazo izquierdo, viendo su nueva televisión apagada, 'h.i.j.k.' de 315" modelo 'l.ll.m.n.' y sonido 'wah-wah', en una relajada tarde de sábado. El silencio era lo que más le gustaba de ella
.
De repente, en una de esas coincidencias que a veces pasan en los momentos inesperados, salió, como de debajo de un sillón, un duende del bosque lanzando traviesas carcajadas al aire mientras que sus acomparsados movimientos hacían sonar los cascabeles que colgaban de su vestimenta.
Nuestro protagonista tardó en reaccionar. En realidad hay opiniones enfrentadas al respecto pues no son pocos los que afirman que no reaccionó, llegando incluso lanzarle acusaciones del tipo: "porrero de mierda" o "vago de mierda".
Pero continuemos con el relato. Mi querido lector se hará cargo a estas alturas de lo complicada de la situación para la ciencia moderna, pero, a continuación, le voy a dar detalles de cómo se complicó todavía más.
Una vez que hubo desplegado por todo el salón sus risas y movimientos acompañados por el sonido de los cascabeles, el duende del bosque, se subió encima de la mesita de café que se interponía entre nuestro protagonista (que ya no lo es tanto) y su magnífica televisión apagada, 'h.i.j.k.' de 315" modelo 'l.ll.m.n.' y sonido 'wah-wah'. Desde lo alto de la misma y con la sonrisa más amplia que tenía, ralentizó sus movimientos, miró fijamente a los ojos de nuestro obnubilado personaje secundario y tal como narró un reportero del siglo de oro español:
"bajose las prendas hasta donde le alcanzaban las manos y quedose en la apropiada posición para defecar en un sinfin de blasfemos contorneos; blasfemos hasta tal punto que sólo de pensar en la posibilidad de que algún día sean imitados por cualsiquiera mujer pecadora no habría duda alguna en buesa merced de que en hora del Anticristo estábamos ya."
Subiose los... ejem, perdón, se subió los pantalones y en dos atléticos saltos se fué por la ventana.
Tomando 'Instante' como unidad mínima de tiempo equivalente a la guardada en la Oficina Central de Pesos y Medidas de París; diremos que un instante después de que el duende del bosque saltase por la ventana, en la mierda que éste había depositado en un alarde artístico muy bien valorado por la crítica, se posó una enorme mosca verde.
Si pensamos que la extrañeza ante una visión y el parpadeo de ojos correspondiente efectuado a modo de reseteo ocular como para 'dar crédito', si pensamos como digo que esta acción dura un 'instante' (y todos sabemos ya lo que es un instante) comprenderemos el final de nuestra historia para lo cual, mi querido lector, voy a volver a dar paso a nuestro ya conocido reportero del siglo de oro español:
"volviose un instante después de verle saltar por la ventana y cual fué su sorpresa al ver una enorme mosca verde cómo pósose puta ella en la mierda y multiplicole la extrañeza por un millar de millares cuando en el instante que le siguió al primero eran número de quinientas quince las hijas de Belcebú que cubrían por completo la mierda. Pues quién es su padre si no Belcebú, el que engendró tales criaturas que ocultas siempre a los ojos de los Hijos de Cristo son plaga desde el momento que una mierda yace sola."
Andaba nuestro protagonista sentado en el sofá de su salón con una cerveza fría en la mano, mando a distancia en la otra y co
n los otros quince restantes en el radio de acción de su brazo izquierdo, viendo su nueva televisión apagada, 'h.i.j.k.' de 315" modelo 'l.ll.m.n.' y sonido 'wah-wah', en una relajada tarde de sábado. El silencio era lo que más le gustaba de ella
.De repente, en una de esas coincidencias que a veces pasan en los momentos inesperados, salió, como de debajo de un sillón, un duende del bosque lanzando traviesas carcajadas al aire mientras que sus acomparsados movimientos hacían sonar los cascabeles que colgaban de su vestimenta.
Nuestro protagonista tardó en reaccionar. En realidad hay opiniones enfrentadas al respecto pues no son pocos los que afirman que no reaccionó, llegando incluso lanzarle acusaciones del tipo: "porrero de mierda" o "vago de mierda".
Pero continuemos con el relato. Mi querido lector se hará cargo a estas alturas de lo complicada de la situación para la ciencia moderna, pero, a continuación, le voy a dar detalles de cómo se complicó todavía más.
Una vez que hubo desplegado por todo el salón sus risas y movimientos acompañados por el sonido de los cascabeles, el duende del bosque, se subió encima de la mesita de café que se interponía entre nuestro protagonista (que ya no lo es tanto) y su magnífica televisión apagada, 'h.i.j.k.' de 315" modelo 'l.ll.m.n.' y sonido 'wah-wah'. Desde lo alto de la misma y con la sonrisa más amplia que tenía, ralentizó sus movimientos, miró fijamente a los ojos de nuestro obnubilado personaje secundario y tal como narró un reportero del siglo de oro español:
"bajose las prendas hasta donde le alcanzaban las manos y quedose en la apropiada posición para defecar en un sinfin de blasfemos contorneos; blasfemos hasta tal punto que sólo de pensar en la posibilidad de que algún día sean imitados por cualsiquiera mujer pecadora no habría duda alguna en buesa merced de que en hora del Anticristo estábamos ya."
Subiose los... ejem, perdón, se subió los pantalones y en dos atléticos saltos se fué por la ventana.
Tomando 'Instante' como unidad mínima de tiempo equivalente a la guardada en la Oficina Central de Pesos y Medidas de París; diremos que un instante después de que el duende del bosque saltase por la ventana, en la mierda que éste había depositado en un alarde artístico muy bien valorado por la crítica, se posó una enorme mosca verde.
Si pensamos que la extrañeza ante una visión y el parpadeo de ojos correspondiente efectuado a modo de reseteo ocular como para 'dar crédito', si pensamos como digo que esta acción dura un 'instante' (y todos sabemos ya lo que es un instante) comprenderemos el final de nuestra historia para lo cual, mi querido lector, voy a volver a dar paso a nuestro ya conocido reportero del siglo de oro español:
"volviose un instante después de verle saltar por la ventana y cual fué su sorpresa al ver una enorme mosca verde cómo pósose puta ella en la mierda y multiplicole la extrañeza por un millar de millares cuando en el instante que le siguió al primero eran número de quinientas quince las hijas de Belcebú que cubrían por completo la mierda. Pues quién es su padre si no Belcebú, el que engendró tales criaturas que ocultas siempre a los ojos de los Hijos de Cristo son plaga desde el momento que una mierda yace sola."

Ese es pues el misterio biológico de las moscas verdes, que no existen hasta que la mierda aparace. Aunque seguro que nuestro querido lector habrá encontrado también un tanto misterioso al duende del bosque, genial y único protagonista de nuestra historia. FIN
===
reparto:
-protagonista, duende del bosque.
-colaboración estelar, reportero del siglo de oro.
-extra #1, moscas verdes.
-extra #2, vago porrero tumbado en el sofá.
















14 deja tu comentario:
la verdad que por ingenio no sea.
Un placer regresar a tu rincón.
Abrazos verdes de un duende moscón.
jaja... ¡Plas, plas, plas!
Joder, con tanta mosca, ya me está picando todo. Y además verdes y cojoneras, de las peores vamos.
Aquí cabría también aquel verso del siglo de oro: Érase una mosca a una mierda pegada...
Un saludo.
me tientas a fundar una asociación de defensa... pero nos é a quién defender... a la mosca, al porreo,al duende...
estupendo relato que demuestra tu humos vivo y genial.
A ver si te retartas por el bosque que estoy formando.
Un abrazo
gracias por la visita,
te leere mas seguido.
saludos!
Tas;
Qué cojones cagarán los duendecillos del bosque, para que sus heces tarden sólo "un instante" en convocar a las moscas verdes?.
Enciérralo en el calabozo, por Dios y por mi pituitaria.
Me dió como una sensación de revoloteo secra del oido... muy bueno, me gustó.
Gracias por tus inspirados comentarios en mi espacio, muy buenos.
Dejo un abrazo
MentesSueltas
Joder. Desde que Besulp no ha vuelto a publicar otro libro y hasta los trenques me cansé de Fonollosa, busqué y rebusqué en librerías literatura fresca. Tenía que haberle encontrado antes, coño, y así me habría ahorrado unos cuantos paseos con manos vacías a la vuelta y sus cabreos consecuentes.
Un placer saber que existe y que además, escribe.
Salud.
Biologicamente aceptable, sin duda.
Por cierto, a mi los grampas me han comentado que lo de la rosa es porque antiguamente (y no sé que entienden los mayores por antiguamente) se repartían flores a las enamoradas en el día del patrón, por eso de que coincide con la temporada. ¿Van por ahí los tiros o he de investigar more?
jajajaja
joer! dark santi no sé si vale pero sóloo por el hecho de dar una explicación coherente ya tenemos algo.
y con lo de que no sé si vale me refiero a que no sé si en el trivial sería una respuesta, por ejemplo. Tomando el trivial como rasero de medida apolítico; en institutos y demás depende de quién gobierne, ya sabes lo 'particulares' que quieren ser los nacionalistas.(como el patio de mi casa)
Muy bien, Santi. Aceptamos barco.
Bueno...yo creo que todo depende del color que tenga cada uno su pasado...me imagino que si es verde como las moscas y además es cojonero...pues que le den...en mi caso no procede y por eso me deleito...
Aparte de eso...me gustan tus historias...
Gracias por esos minutos que dedicaste al espacio...
Saludos y a cuidarse que época de moscas y moscones...
Y yo que pensaba que tu tele "h.i.j.k." de 315, modelo 1.11.m.n. y sonido wah wah estaba en el calabozo del blog!
Mae mia....
Äfrica
Muchas gracias!!! encantada de estar por aquí.Un besitoooo
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