domingo 14 de marzo de 2010

Miguel de Unamuno, el episodio del Paraninfo de Salamanca.

   Miguel de Unamuno, fue en todo momento una destacada figura intelectual y de marcado carácter comprometido. Cabeza visible del movimiento liberal que, en su beligerancia, acumuló una condena por injurias al Rey en 1914 así como el destierro por parte del Dictador Primo de Rivera, en 1924. Al comenzar la guerra civil, vio con simpatía el golpe de estado Franquista considerándolo como una alternativa a la Anarquía y descontrol en que había caído la República. Ante el estupor causado con su pública postura, no sólo en la España republicana sino en la elite intelectual europea, ya en plena Guerra, el Presidente de la República lo destituye de su puesto de Concejal en Salamanca. Los generales sublevados franquistas, con capital provisional en Burgos, lo restituyen inmediatamente: Miguel de Unamuno, acepta el cargo.
   No tardó en arrepentirse. Numerosos amigos y compañeros fueron asesinados y torturados. Además, en sus bolsillos acumulaba cartas, de las mujeres de otros tantos que le suplicaban ayuda, bien en su búsqueda, bien o en su liberación, dependiendo si se trataba de desaparecidos o de encarcelados. Sólo varias semanas después del Golpe militar, ya vio horrizado qué tipo de dirigentes lideraba la sublevación. Unamuno, llegó a reunirse, en octubre de 1936, con el General Franco para pedirle clemencia. Todo fue inútil, los fusilamientos se sucedían.
   Días después, el 12 de octubre, en los actos de apertura del año académico en la Universidad de Salamanca, de la que todavía era rector, tuvo lugar uno de los acontecimientos más brillantes de la Historia Moderna de España. Ójala Stefan Zweig hubiese narrado lo ocurrido, qué hacer yo en su lugar. 
   Hay que destacar, que en ese mismo día coincidía también la fascista celebración del Día de la Raza. El paraninfo de la Universidad estaba, pues, repleto de autoridades. Éstas, entre otras circunstancias, eligieron Salamanca a falta de otras capitales de importancia en las que hubiese triunfado La Gran Cruzada Nacional. Miguel de Unamuno, sin la intención inicial de tomar la palabra escribía algunas notas mientras escuchaba los típicos tópicos de la euforia patria nacionalcatólica que una y otra vez clamaban contra esa anti-españa amenazante. De repente, un Unamuno indignado, se puso en pie. Con la fuerza de la rabia que tenía por haber apoyado el golpe en sus inicios y arropado en el más sincero de los arrepentimientos, habló a los presentes en la forma que ya la historia guarda celosa entre sus más preciados tesoros:


"Se ha hablado aquí de guerra internacional en defensa de la civilización cristiana; yo mismo lo hice otras veces. Pero no, la nuestra es sólo una guerra incivil. (...) Vencer no es convencer, y hay que convencer, sobre todo, y no puede convencer el odio que no deja lugar para la compasión. Se ha hablado también de catalanes y vascos, llamándolos anti-España; pues bien, con la misma razón pueden ellos decir otro tanto. Y aquí está el señor obispo, catalán, para enseñaros la doctrina cristiana que no queréis conocer, y yo, que soy vasco, llevo toda mi vida enseñándoos la lengua española, que no sabéis...".

   En ese momento, el ambiente de exaltación ideológica reinante en el paraninfo de la Universidad de Salamanca fue sacudido de forma brutal en su más elemental sustento arquitectónico. Ocurrió entonces, uno de esos momentos en los que, ante una agresión a vida o muerte, sólo los guerreros de sangre sacan a relucir sus cualidades. Y fue uno de ellos el que reaccionó, como no podía ser de otro modo. Con la sangre a punto de ebullición, el General Millán-Astray, empezó a gritar: "¿puedo hablar?, ¿puedo hablar?" Al tiempo, su escolta presentaba armas. En ese momento se oyó a alguien gritar "Viva la Muerte", y Millán-Astray, habló al fin: 


«¡Cataluña y el País Vasco, el País Vasco y Cataluña, son dos cánceres en el cuerpo de la nación! ¡El fascismo, remedio de España, viene a exterminarlos, cortando en la carne viva y sana como un frío bisturí!». 


   Se excitó sobremanera hasta tal punto que no pudo seguir hablando. Resollando, se cuadró mientras se oían gritos de "¡Viva España!". Se produjo un silencio mortal y unas miradas angustiadas se volvieron hacia Unamuno, que dijo:


"Acabo de oír el grito necrófilo e insensato de «¡Viva la muerte!». Esto me suena lo mismo que «¡Muera la vida!». Y yo, que he pasado toda la vida creando paradojas que provocaron el enojo de quienes no las comprendieron, he de deciros, con autoridad en la materia, que esta ridícula paradoja me parece repelente. Puesto que fue proclamada en homenaje al último orador, entiendo que fue dirigida a él, si bien de una forma excesiva y tortuosa, como testimonio de que él mismo es un símbolo de la muerte. ¡Y otra cosa! El general Millán Astray es un inválido. No es preciso decirlo en un tono más bajo. Es un inválido de guerra. También lo fue Cervantes. Pero los extremos no sirven como norma. Desgraciadamente, hay hoy en día demasiados inválidos. Y pronto habrá más si Dios no nos ayuda. Me duele pensar que el general Millán Astray pueda dictar las normas de psicología de las masas. Un inválido que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, que era un hombre, no un superhombre, viril y completo a pesar de sus mutilaciones, un inválido, como dije, que carezca de esa superioridad de espíritu suele sentirse aliviado viendo cómo aumenta el número de mutilados alrededor de él. (...) El general Millán Astray quisiera crear una España nueva, creación negativa sin duda, según su propia imagen. Y por ello desearía una España mutilada..."
   Furioso, Millán-Astray, interrumpió: "Muera la inteligencia". Pero Unamuno no se amilanó, y concluyó de forma memorable. Fue uno de esos momentos que se presentan en la Historia en los que sólo los grandes personajes dan la talla apropiada. Esos instantes en los que uno se juega todo; en los que el país se juega todo, la humanidad se juega todo; en esos instantes sólo los grandes de la historia saben culminar el momento hitórico en el que se encuentran. Miguel de Unamuno, respondió así a la interrupción que con el grito "Muera la inteligencia", le habían provocado


"NO... ¡Éste es el templo de la inteligencia! ¡Y yo soy su supremo sacerdote! Vosotros estáis profanando su sagrado recinto. Yo siempre he sido, diga lo que diga el proverbio, un profeta en mi propio país. Venceréis, pero no convenceréis. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta; pero no convenceréis, porque convencer significa persuadir. Y para persuadir necesitáis algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil pediros que penséis en España"

   La esposa del General Franco, Doña Carmen Polo, toma del brazo a Unamuno y lo saca del recinto. Acompañados de su guarda personal van hasta la casa del escritor. Ya en su casa, y gracias a su paradójico 'salvador', Miguel de Unamuno evita la tragedia que, de cualquier otro modo, se hubiese cumplido contra él. Quizás no había otra persona en ese momento en el paraninfo, ni en toda España, con la autoridad suficente para sacar a Miguel de Unamuno con vida de ahí. Y esa persona fue Carmen Polo, la mujer de Franco, ante la que nadie impuso su fuerza mientras se llevaba 'al celestina y antipatriota', como sería llamado después. Fue en un decreto firmado por el Generalísimo por el cual se destituía al rector en estos términos:
«...por España, en fin, apuñalada traidoramente por la pseudo-intelectualidad liberal-masónica cuya vida y pensamiento [...] sólo en la voluntad de venganza se mantuvo firme, en todo lo demás fue tornadiza, sinuosa y oscilante, no tuvo criterio, sino pasiones; no asentó afirmaciones, sino propuso dudas corrosivas; quiso conciliar lo inconciliable, el Catolicismo y la Reforma; y fue, añado yo, la envenenadora, la celestina de las inteligencias y las voluntades vírgenes de varias generaciones de escolares en Academias, Ateneos y Universidades»
   Días antes de su muerte, Unamuno escribe a un amigo:
"La barbarie es unánime. Es el régimen de terror por las dos partes. España está asustada de sí misma, horrorizada. Ha brotado la lepra católica y anticatólica. Aúllan y piden sangre los hunos y los hotros. Y aquí está mi pobre España, se está desangrando, arruinando, envenenando y entonteciendo..."
   A pesar de todo, en su funeral fue exaltado como un héroe falangista. A su muerte, Antonio Machado, escribió: 


"Señalemos hoy que Unamuno ha muerto repentinamente, como el que muere en la guerra. ¿Contra quién? Quizá contra sí mismo"


20 deja tu comentario:

El futuro bloguero dijo...

Qué gran discurso de D.Miguel

Y qué bien se retrata cada uno cuando habla, incluso cuando Aúlla, ladra, o grita.

Gracias por el post, en serio

Mr. TAS dijo...

muy amable, un abrazo.

Anónimo dijo...

Como madrugas no??

Sara Royo dijo...

Me ha encantado tu post. España se sigue desangrando, entre la barbarie y el egoísmo de los hunos y los hotros.
Besicos.

Antonio Misas dijo...

El placer es mio Mr Tas.
Muy interesante, genial "ostiaque risa"

Un abrazo

Belén dijo...

Madre mía, Mr... la verdad es que no conocía este episodio, pero ya se sabe que si no hay respeto, la cosa acaba mal...

Besicos

María del Carmen dijo...

Excelente discurso!

le felicito por tal!

y la riqueza en decires que ah desarrollado!

Me quito el sombrero y le reverencio!

En agradecimientoa sus visitas anteriores y retomando yo este medio le invito a tomar aires nuevos de solidaridd, fe, arte, poesía, cosechando sentires y saboreando té de la abuela con hitoria oriental... en mis blogs con aires nuevos en paz y en amor
Marycarmen

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Isra dijo...

Tremendo Unamuno en ese momento, no sólo por lo q dijo, sino por dónde y a quién se lo dijo. Qué valor.

Alberto Hugo Rojas dijo...

GARCIAS POR DARTE UN PASEO POR MI CASA... FELIZ SEMANA. A DON MIGUEL LO VEIA TODOS LOS DIAS EN MIS VISTAS POR PUERTO DEL ROSARIO FUERTEVENTURA.

RoB Dangal TV dijo...

Hola Mr. Tas!!
Gracias por retomar el contacto y agregarte como seguidor del canal.
Viendo este post y los anteriores, bien podrías ser tu uno de los nominados y eventuales premiados.
A continuación de este comentario dejaré la invitación para tus lectores, haber si alguno te nomina y vota.
Un fuerte abrazo!!

RoB

RoB Dangal TV dijo...

Se acercan los premios "RoB Dangal TV - 2010"
Participa votando tus blogs favoritos. Este año serán premiados 10 blogs destacados y el más votado será "Blog del Año". Pueden ser nominados blogs de cualquier plataforma: Blogger, Live Spaces, Wordpress, etc.
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La fecha límite de recepción de votos es el 10 de abril.
Gracias por participar!!

Lala dijo...

Este hombre sí que era osado!
Mira que meterse donde se metió?
Y seguir vivo?
Miedoooooooooooo!

Un entrada genial que leí ayer pero no pude comentar. Su blog está escacharrao, o es el mio?
Ô_Ô


Un beso


Lala

Jesús dijo...

Que gran escena, lstima que no se haya hecho una pelicula con semejante escena. Y ya nunca ser hará, porque estamos saturados de películas sobre la guerra civil.

Mr. TAS dijo...

lala, ¿qué blog se ha escacharrao? este creo que se mantiene en pie, de momento... alguna gotera sale, pero bueno.... XP

Magah dijo...

Hola!

A do outro lado da xanela dijo...

grande, Miguel.
Siempre.

Raúl dijo...

Excelente el recordatorio de tan excelso (aquí la palabreja tiene buen acomodo) pasaje.
No hace mucho tuve la oportunidad de ver en el Lope de Vega de Madrid, la obra teatral "Cantando bajo las balas" en la que un inconmensurable Adolfo Fernández, dibujaba a un Millán Astray en todo su patetismo.
Genial entrada.

Dinorider d'Andoandor dijo...

¡qué post para precioso!

me ha hecho tener más admiración aún que la que tenía a Don Miguel

Mis respetos

Kim Basinguer dijo...

Un post espledoroso Mr.Tas.

jamon,lomo y chorizo dijo...

Excelente post que ha sabido capturar la realidad historica de una época que no debe repetirse. Viva la inteligencia